putas y prostitutas prostibulo infantil

Entretanto, me servía Beerlao —la exquisita cerveza local laosiana—, que fue cuando, camuflado entre tanta barbarie, que repito, allí ni mucho menos creen que sea así, vi llegar a un extranjero de kilos de peso que en siete segundos ya había pescado entre tanto capullo casi sin desflorar. Una hora antes de aquella tétrica postal me había llevado el primer sobresalto: En España, por poner un ejemplo entre cercano y certero, y sobre todo para el que no lo sepa, las niñas de 12 años podían casarse con el consentimiento paternal.

En los prostíbulos que dominan el arcén derecho de la carretera T4 Kampheng Muang —la ribera izquierda coloca estratégicamente hostales camuflados donde sólo se acude a follar: El primero, si aprieta, podría realizar el acto sexual por alrededor de diez euros. Y por su gesto de sorprendida parece ser que desde toda la vida. Al día siguiente le dije a mi chófer laosiano que debíamos buscar una especie de merendero llamado Kok Tarn Ku. Tras aparcar, le dije al chófer que me acompañara aunque fuera para consumir una mísera tónica.

Que por alguna razón, seguramente entre moral y miedosa, no deseaba estar solo ante el peligro o lo que fuere. Finalmente el conductor pidió una de esas bebidas cargadas de cafeína y otros excitantes con las que Occidente promueve la cardiología en un país sin hospitales.

Mientras tanto, calibré echando un ojo qué acontecía a mi alrededor: Por hacer una comparativa: Mientras el chófer me miraba sin hacer una simple mueca, tres nativos de entre 20 y 25 años bebían cerveza y se la hacían beber a las tres chicas. Una iba, de manera insultante, disfrazada de mujer, con los polvos de talco desfigurando su rostro originariamente moreno y un sujetador convertido en corpiño haciendo ver que sus pechos ya le habían brotado cuando evidentemente no era así.

Mi presencia, por extranjero, siquiera llamaba la atención del dueño, que en vez de sospechar, le sorprendió que antes de con una niña compartiera mesa con un nativo: En aquel burdel de carretera crecí como persona. Lo que espero que estén haciendo las que se abren de piernas, bastantes con 11 y 12 años, ante los penes enfervorizados de todos aquellos nativos que tienen a sus señoras en casa con dos o tres hijos y no saben cómo contener la hinchazón.

Que aquello parecía el personal de un restaurante atendiendo a clientes cuando en realidad eran putas muy menores que, bebiendo cerveza a espuertas, esperaban su momento de gloria: Porque la pescadilla que se muerde la cola fue comprobar que el dueño hacía las veces de casero y que a cambio de cama y comida las chicas, no sólo inocentes sino inexpertas, creían vivir si no en un paraíso al menos en un lugar razonable para cualquier habitante de país pobre de este planeta: Porque la desgracia es aceptar que esas meretrices adolescentes mantienen, en no pocos casos, a sus familias con esos ingresos de origen exclusivamente sexual: Con la confianza conseguida volví a la carretera 4 Kampheng Muang , donde ya con la seguridad del que sospecha que no le van a pillar en una redada —en dos noches y una tarde de investigación sólo vi a un policía; y también buscaba presa— me puse a charlar con el resto de clientes.

Como si nada, se hicieron con aquel antro, donde la luz era casi imposible y el ventilador flaqueaba. Que llegué, en ese mismo instante, a caer en la cuenta de que para no pocos hombres una mujer, cualquiera, cura cualquier tipo de inclemencia. Incluido trastorno emocional tras tsunami violento y perdida de familiares consanguíneos.

Aquel par de cincuentones se me acercaron de manera brusca. Es lo que tiene sentirse el sheriff de la zona y su ayudante. Les temblaban las carrilleras. Como si se estuvieran estofando en siete litros de vino tinto y un buen fondo de verduras.

Yo sonreía, con la de trece años rellenando mi copa de cerveza. Maritza llegó con 15 años a un programa de reparación de la ONG Raíces, luego de que su madre denunciara que uno de los tíos paternos de la joven abusaba de ella desde los 13 años. Debido a las presiones familiares, Maritza, decidió retractarse de la acusación. La familia desconfió de ella y la expulsó de su casa. Ya dentro de uno de los hogares de protección, los especialistas de la oenegé se dieron cuenta de que Maritza comenzó a ser víctima de explotación sexual infantil.

Ella se encontraba abandonada por su familia y necesitaba sobrevivir. En esa circunstancia, 'el pelao' enganchó a Maritza para un trabajo falso de promotora. El sujeto resultó ser proxeneta y facilitador de adolescentes en espacios de diversión como discotecas y cafés con piernas. La explotación sexual comercial puede existir en cualquier estrato social, pero existen ciertas variables de fondo que se manifiestan en la mayoría de los casos.

Maritza sufrió un fenómeno similar al descrito por Vega. La madre durante el proceso de reparación —en entrevista con la ONG Raíces—, al enterarse de la realidad en que se encontraba su hija, decía: En tanto, Maritza normalizaba su situación: Un año después de haber ingresado al programa de intervención, Maritza volvió a su domicilio, pero al tiempo recayó como víctima de explotación sexual.

Y quebró con su madre. Esta etapa va acompañada del reconocimiento del niño, niña o adolescente como víctima. Esta etapa tuvo un efecto positivo en Maritza. Su madre entendió el conflicto por el que pasaba su hija: Luego, s e trabajó para desnaturalizar las agresiones sexuales en Maritza y su madre, quien también había sido víctima del tío. Hay que estar alerta para dar aviso cuando se observen esas situaciones.

Es un tema invisible y que muchas veces no se quiere ver. Dennis Vega, de Serpaj, coincide con Larraín: Tal como dice Vega, en Chile no existe como figura legal el delito de explotación sexual comercial, solo existen los delitos de violación, estupro, pornografía infantil y abuso sexual. En Atenas, debían estar registradas y pagar un impuesto. A diferencia de las otras, no ofrecen sólo servicios sexuales y sus prestaciones no son puntuales. Comparables en cierta medida a las geishas japonesas , poseen una educación esmerada y son capaces de tomar parte en las conversaciones entre gentes cultivadas.

La ofrenda a las divinidades en forma de mujeres-prostitutas no alcanzó en Grecia una amplitud comparable a la que existió en el Próximo Oriente antiguo; no obstante, se conocen varios casos.

La prostitución en la antigua Roma era símbolo de vergüenza. Los fragmentos de fuentes legales sobre la prostitución son primariamente encontrados en el Cuerpo de Derecho Civil que fue compilado en los primeros años del siglo VI. La prostituta era un personaje sugestivo en la literatura de la antigua Roma.

También se distinguían por usar una toga, que eran ropas usadas típicamente por hombres romanos. Por ende, se ha dicho que la prostituta no era ética para el hombre. El proxenetismo era el acto de obtener ganancia por las acciones de la prostituta. Esto era mediante el manejo de las mismas, buscando clientes o siendo dueños de un burdel.

Estos tipos de asociaciones con la prostitución eran mirados con desdén y estigmatizados por la sociedad romana. La prostitución podía estar confinada en determinados barrios y estar restringida en determinadas fechas, como la Semana Santa. La erradicación de la prostitución no se concebía posible, dado lo inevitable del pecado, y su papel de mal menor que evitaba que el deseo irrefrenable de los varones fuera en contra del honor de las doncellas y las mujeres respetables y se consideraba que evitaba la homosexualidad.

Algunos burdeles eran regentados por los propios municipios, y desde mediados del siglo XIV, estos concejos o asambleas de vecinos regulaban la prostitución arrendando los establecimientos a los padres de la mancebía que controlaban rigurosamente a las prostitutas, que debían ser solteras, con buena salud y someterse regularmente a inspecciones sanitarias y de higiene corporal.

Entre los padres de la mancebía se encontraban caballeros de alto rango que participaban en un negocio muy lucrativo. Mientras tanto, en la América precolombina , las prostitutas del pueblo azteca se clasificaban entre aquellas que se prostituían como parte de un intercambio económico , y las que cumplían una función ritual como acompañantes de los guerreros, con quienes tenían la posibilidad de casarse.

Hacia finales del siglo XV se endureció la visión negativa de la prostitución. La situación era similar en el Imperio Ruso.

También existía una red que prostituía a mujeres europeas en India, Sri Lanka , Singapur, China y Japón durante el mismo periodo. En esta convención, algunas naciones declararon reservas respecto a la prostitución.

Los principales teóricos del comunismo se oponían a la prostitución. El término " mujeres de consuelo " se convirtió en un eufemismo para entre A finales del siglo XX emergió el turismo sexual como un aspecto controvertido del turismo occidental y la globalización.

Una vez un cliente contacta, el sexo se da en el coche del cliente, en un lugar apartado en la calle o en una habitación alquilada. Los hoteles habituales alquilan habitaciones por horas. En Venezuela son conocidas con el nombre de caminadoras. Los términos burdel , lupanar , prostíbulo y mancebía designan uno de los tipos de lugar en donde se practica la prostitución.

En algunos casos en el establecimiento no hay ninguna relación formal entre la prostituta y el local. Por costumbre, los clientes van a sabiendas de la alta concentración de prostitutas, y viceversa.

En otros casos, el local y la prostituta tienen una relación establecida entre ambos, a cambio de un salario mínimo o de una comisión en las bebidas que le invitan. Ella debe cumplir con un mínimo de normas de la casa, como por ejemplo ir a "trabajar" un mínimo de días a la semana y cumplir con un horario mínimo.

En ambos casos la prostituta termina su jornada en cuanto consigue un cliente dispuesto a contratar sus servicios. Las relaciones sexuales generalmente se realizan en los mismos apartados en los que se practican los masajes, aunque es posible efectuar tratos para llevar el servicio fuera del local. En estos casos, al igual que en los bares, el local recibe una compensación para que el masajista pueda retirarse o se considera como " comisión de servicio ", por los que el local establece una tarifa mayor.

En algunas grandes ciudades los burdeles se concentran en los llamados barrios rojos. Zonas establecidas donde se tolera la prostitución. En este caso, los servicios sexuales pueden darse en el domicilio del cliente o una habitación de hotel, o bien en el domicilio de la escort. Las escort pueden ser independientes o trabajar para una agencia. Los servicios se suelen publicitar en Internet, en publicaciones regionales o guías telefónicas.

El turismo sexual consiste en viajar con el fin de tener relaciones sexuales con prostitutas o participar en otras actividades sexuales. Entre las razones por las que se recurre al turismo sexual se cuentan: Frecuentemente se trata de un fenómeno relacionado con la inmigración ilegal donde las mafias operan para secuestrar y vender a estas personas a otros países para prostituirse.

Esta oficina define, en su generalidad, la trata de personas como la acción de captar, transportar, trasladar, acoger o recibir personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción , al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra con fines de explotación.

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En España, durante la Edad Media y la edad moderna, se esgrimieron argumentos políticos, teológicos y económicos en favor y en contra de legalizar las mancebías. Les exigían estar solteras, tener buena salud y someterse a periódicas inspecciones sanitarias y de higiene corporal. Eran atendidas por un médico y un sacerdote. A pesar de su sujeción, la mayoría de estas mujeres prefería los prostíbulos a ejercer la prostitución por libre.

Las que decidían abandonar ese tipo de vida eran trasladadas a una casa de penitencia, donde permanecían recluidas en clausura a la espera de entrar en un convento o lograr la dote necesaria para contraer matrimonio. Los beneficios de los padres de la mancebía debían ser cuantiosos pues, al decir de Colosía, algunos caballeros de alto rango participaban en el negocio. En el Archivo de Trujillo he podido consultar contratos de tales arrendamientos. En el siglo XVI, con la contrarreforma, la tolerancia se esfumó y se ordenó cerrar los prostíbulos.

Aquel par de cincuentones se me acercaron de manera brusca. Es lo que tiene sentirse el sheriff de la zona y su ayudante. Les temblaban las carrilleras. Como si se estuvieran estofando en siete litros de vino tinto y un buen fondo de verduras.

Yo sonreía, con la de trece años rellenando mi copa de cerveza. Quentin Tarantino habría dado parte de sus ahorros por haber vivido esa secuencia vital.

Y ya no digamos por haberla podido rodar. Porque el corporativismo mató a la crítica. Pues sí, entre los puteros no iba a ser menos. Por lo que tras estrecharnos las manos comenzamos a abrirnos en canal entre cerveza y cerveza. A ellos no les endosaron un par de chicas; directamente se les pegaron dos que parecían ser de su absoluta confianza. Como si en vez de ante un desconocido estuviera ante su espejo un día de masturbación eficiente. Lo que nos prohíben en Europa: Mujeres aquí que tampoco es que sean niñas allí.

Es, simplemente, una necesidad. Y te lo repito: Saben lo que hacen. Y nadie las fuerza a ello. Yo, apuntando a mi entrepierna, advertí que había bebido tanto que me iba a ser imposible conseguir una erección. La encargada se tranquilizó llegando a sonreír cuando también le solté otro par de euros de propina. Esa noche dormí como un niño. Aunque al levantarme a orinar en medio de la madrugada observara a media docena de fantasmas enanos rodeando mi cama.

No me molestaron; pero me obligaron a pensar. A la mañana siguiente comprendí que Laos se ha convertido en la nueva casilla de salida no sólo de la prostitución, sino del sexo infantil. Que repito y recalco: Sin droga de por medio. Sin palizas por parte de los chulos. Porque no debemos olvidar que en Laos, buena parte de sus oriundos, defienden el acostarse con niñas de esas edades.

Y la inmensa mayoría de ellas mantienen, con sus ingresos, a familias enteras. Para ellos, un abismo separa a la compañera afectuosa y cariñosa, que han elegido como novia o madre de sus hijos, del personal mercenario que contratan para satisfacer sus necesidades. Estos varones sólo pueden ligarse sexualmente con mujeres que ni por lejos evoquen los objetos incestuosos prohibidos, ya que su vida erótica permanece disociada en dos direcciones: Si aman a una mujer, no la desean.

Y, si la desean, no pueden amarla. En las prostitutas encuentran mujeres que no necesitan amar para poder desear. El 43 por ciento de los encuestados adhirió a esta postura por considerarla una excelente elección para varones casados, que, aun teniendo conflictos conyugales, no estaban dispuestos a correr el riesgo de una ruptura matrimonial. La mayoría se queja de experiencias que los dejan defraudados, disconformes y decepcionados; otros prefieren aceptar que se sienten ridículos y patéticos por tener que recurrir a la prostitución.

Y esta considerable limitación en la elección de objeto se debe a la distancia que mantiene con la siempre anhelada corriente cariñosa que, pese a todo, el cliente espera. Contradicción freudiana que los varones encuestados por Bouamama vienen a confirmar.

Contradicción e insatisfacción de los clientes que, aun así, no alcanza para perturbar el auge indetenible de la demanda de prostitución. Cuerpos cuyo aprovechamiento y goce tiene un costo y un rendimiento que se juega en el intento fallido por reforzar la presencia del equivalente universal dinero y por restituir si es que alguna vez lo han perdido el poder de los varones. Por eso, sostengo que cualquier intervención en este problema debería tener en cuenta las representaciones que en el imaginario social legitiman la prostitución.


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